viernes, 4 de diciembre de 2009

PEPITO EN EL CORAZÓN: Olindo Aliaga


José Dolores Sánchez Aliaga, al que el pueblo le dio el calificativo de "Pepe Sancho", nació en el Huauco hoy Sucre, un pueblo sin relevancias; pero hermoso por la convicción de sus hijos y por el derecho divino, el 07 de febrero de 1907; hijo natural de José Antonio Sánchez Zelada y de Dolores Aliaga, mujer experta sombrerera y modista autodidacta.- Según su partida de bautismo que literalmente dice:


"En la iglesia parroquial del Huauco, el veinticuatro de febrero de mil novecientos siete, bauticé a Sánchez Aliaga José Dolores, nacido el siete de este mes, hijo natural de Antonio Sánchez y Dolores Aliaga; fueron sus padrinos Pedro y Hortensia Zegarra".

Fdo. Samuel O.Haya (Párroco)


Su padre fue un hombre de carácter tacaño; acaudalado comerciante de sombreros de paja toquilla y piedras preciosas, que conquistó los mercados de Europa y Asia, a cuyos continentes viajó atestado de sombreros de la región y regresó cargado de gemas diamantinas.

No obstante ser hijo de un hombre rico, Pepito tuvo una niñez triste y menesterosa; fue criado por su madre y estudió parcialmente la primaria en la escuela particular y gratuita del doctor Aladino Escalante, en la ciudad de Lima a donde emigró a la edad de 12 años con la intención de labrarse un mejor porvenir.


Siendo muy joven ingresa a trabajar en el hospital Dos de Mayo donde laboró por 11 años. La madre superiora que dirigía el hospital vio en José Dolores a un joven emprendedor dinámico y con muchas ganas de superarse por lo que ordenó sea admitido en la Escuela de Enfermería de ese nosocomio, titulándose de Enfermero.


En la ciudad capital afloró en el joven profesional su vocación por la música e influenciado por el Dr. Aladino Escalante decidió recibir clases de violín, matriculándose en una conocida academia de música ubicada en el 2do piso del antiguo mercado central, en el centro de Lima.


En la década del 30, el escenario político del Perú estaba dominado por las dictaduras antiapristas del general Luis Miguel Sánchez Cerro y de Oscar Raimundo Benavides que desataron una colosal persecución contra los líderes y militantes del redomado partido político fundado por Haya de la Torre.


Entre los perseguidos de la bota militar se encontraba el pequeño enfermero, quien había adoptado ardorosamente las ideas del aprismo en el año 33.


La persecución política marcó un capítulo de sobresaltos y agitaciones en la vida apacible de nuestro sencillo personaje que logró burlar a sus perseguidores escapándose del hospital, donde laboraba, disfrazado de paciente, vistiendo un camisón blanco de hospital; libre de sus acosadores se refugió en la casa de un amigo que por razones de seguridad jamás reveló su nombre, en casa de su amigo permaneció oculto por espacio de 3 meses durante ese tiempo de forzado exilio aprendió a hacer redecillas para la cabeza.


Aprovechando una aparente calma política salió de su escondite y con los magros ahorros de la venta de gorros elaborados durante la clandestinidad, viajó de incógnito y con nombre falso a Cajamarca, alojándose en la casa de su hermana materna Cruz Escalante Aliaga.


En esa ciudad colonial el enfermero y fotógrafo conoce a doña Ifigenia Sánchez Marín, una mujer de arrogante belleza que la hacía la dama más codiciada del departamento, entonces estudiante del colegio.


Doña Ifigenia fue hija del profesor Demetrio Sánchez que por su preponderante cargo en la región de educación perteneció a la clase alta de esa ciudad.


Perdidamente enamorado, desafiando la férrea oposición de quien sería su suegro, Pepe Sancho optó por raptar a su enamorada llevándola al Huauco, su tierra natal, poniendo fin, con este acto, a 14 años de ausencia.


En la ciudad de Sucre con su adorada Ifigenia fue contratado para trabajar de enfermero en la carretera de de Chusgón de la provincia de Huamachuco y Bolívar; posteriormente instala una tienda de abarrotes con resultados muy halagüeños.


Inquieto y arriesgado abre una fábrica de gaseosas, luego adquiere una máquina de hacer fideos, después de esas experiencias en el comercio y la industria se dedicó a la fotografía que aprendió en el estudio Curriet de Lima a la cual entregó toda su pasión y energía.


El año de 1950 fue nombrado Sanitario de los pueblos de Sucre, José Gálvez, Jorge Chávez y Oxamarca, gracias a las gestiones del doctor Víctor Rodríguez y el epónimo sucrense Don Alcibíades Horna Aliaga apristas convictos y confesos, ideas que en nuestro biografiado permanecieron invariables durante toda su vida.


En el año 1951, fue para Sucre un año de especial relevancia en la historia del pueblo. Porque durante la fiesta patronal de aquel año el distrito tuvo el privilegio de ser visitado por todos los Diputados y Senadores de departamento de Cajamarca encabezados por el Secretario de Estado escritor Nazario Chávez Aliaga. Los cajamarquinos dignatarios de la patria desarrollaron una amplia agenda de trabajo y el Senador Manuel Cacho Gálvez dueño de hacienda Polloc hizo la firme promesa de donar al municipio el fundo de su propiedad “El Sauco”. Promesa que se cristalizo por el esfuerzo tenaz de José Dolores que con intrepidez e insistencia logro obtener la escritura de donación a nombre de la municipalidad, el 2 de noviembre del mismo año. Serapio Montoya, siguiendo el gesto desprendido de su colega, dono el fundo de Wira Wira.


En 1958 nuevamente fue designado Concejal, ocupando el cargo de Síndico de Obras Públicas, siendo el primero en avizorar la construcción de la carretera “La Misionera por cuya obra ganó muchos aprecios ; pero también fue apremiado por la injusta ira de varios vecinos que vieron afectados sus intereses .


A la edad de 80 años José Dolores cae enfermo, sus hijos lo trasladan a Lima, posteriormente es internado en el hospital del Empleado“ a causa de una hemiplejia, luego le sobrevino una bronquio pulmonía, falleciendo a las 5:30 PM del día 1 de junio de 1987, sus restos fueron enterrados en el cementerio “ El Ángel“, cuartel Santa Dina.


Pepito el hombre que no supo odiar, creyente , amigo de todos , dueño de un gracejo especial, que jamás se violentó, será recordado como el fotógrafo del pueblo, el sanitario y médico de la familia sucrense, pregonando bocina en mano, la próxima vacuna antipolio o anunciando la convocatoria a cabildo abierto.


Este sucrense de carácter alegre, ocurrente y anecdótico, cuya presencia transmitía en los niños una sombra de verdugo, tuvo la idea de vender su fotografía para que los niños, mirándola, tomen sus alimentos sin protestar: “con mi foto –decía-, no hay niño que se resista a comer”.


El hogar de la familia Sánchez estuvo constituido por seis hijos, todos profesionales y de notables aficiones, como es el caso de Milton Odilón quien es dueño de un importante anticuario y a puesto el primer museo en Sucre. Por su actividad, Pepito era un hombre ubicuo, su figura gruesa y pequeña estaba tan presto aquí, cómo acullá por eso no esta libre del chasquido de la anécdota popular de corte irónico y zumbón.


Se dice que Pepito era un hombre abstemio, pero no porque no apetecía el licor, sino porque tenia mala borrachera, es decir era mal borracho. En cierta oportunidad se cruzo en la cantina con el Jefe de la Caja y Consignaciones de Sucre y éste con algunas groserías y empeñotes le instó a que tomase un trago que el sanitario se negó a tomar rotundamente; vencido por tal cerrazón su amigo, el jefe de la caja , lo lleno de improperios a lo que pepito , safándose de las manos de sus amigos ebrios, respondió calmoso : “ todo lo que tu quieras ... ; pero ese culito es mió” .


En horas de la noche el jefe de la caja hervía en fiebre y fue necesario la presencia del topiquero Pepito, que sin demora acudió al colocarle una inyectable a su amigo, jeringa en mano. Pepito.nuevamente, le refresco la pregunta ¿y ahora de quien es ese culito?, le dijo jocundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario